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viernes, 16 de mayo de 2014

BAR ANCI

Bar Anci, Calle Alcala 378 - Patatas bravas Madrid



Sin perder la tradición volvemos a rondar la calle Alcalá, castiza entre castizas. En la zona de Pueblo Nuevo a lo lejos divisamos unas letras verdes que rezaban "Bar Anci Cervecería", flanqueadas por un sin fin de fotacas de típicas raciones, lo que nos abdujo como un ovni hacia dentro. En efecto, el interior parece una nave espacial de serie B, debido a los espejos y los tropecientos fluorescentes circulares, de esos que todos hemos tenido antaño en nuestra cocina. Haciendo juego, unos azulejos setenteros a tope y una buena barra de chapa con más recorrido que Fermín Cacho. 

Pedimos dos tubos de Mahou, no podía ser otra. De tapa unos canapeses de ensaladilla "a la sal". Después la ración de bravas, con un precio de 3'25 en barra y 3'50 en mesa. Se agradece la voz del camarero: UNA DE BRAVAAAAS!!!, con la correspondiente respuesta del cocinero. Un bar de los que ya quedan pocos...esto sube nota ;) 

En seguida nos pusieron un buen platito y nos lanzamos de cabeza. La salsa es líquida y con un regustillo a chorifrito y cebolla muy rico. Bastante sabrosona pero algo escasa. Las patatas, por contra, fueron un poco reguleras. Muy fritas y crujientes pero con sabor crudo, daba la impresión de que las hicieron deprisa y corriendo. El conjunto era saladete, se nos quedaron cortas las cervezas. 

SALSA: 7'5 
PATATAS: 3'5 
CANTIDAD/PRECIO: 7'5 
OTROS: 6 

TOTAL: 6'6

Un bar de los de siempre, con luces y sombras. Para acabar, el camarero nos resultó un poco incómodo todo el rato patrullando entre las mesas. Quizá se olió que topaba con los grandes frikys de las bravas...

lunes, 31 de marzo de 2014

MONCAYO

Moncayo, calle Hermanos de Pablo 10 Madrid - Patatas bravas



La noche estaba de perros, pero nuestros millones de seguidores ansiaban una nueva crítica, así que nos calzamos las katiuskas y nos fuimos de nuevo a visitar la zona entre Alcalá y el barrio de la Concepción, donde las bravas son casi una religión. Docamar y A Conchiña así lo atestiguan. El Moncayo es un bar cutrongo en el que jamás hubiéramos entrado de no ser por una opinión perdida de internet que lo recomendaba por su especialidad: patatas bravas.

Una vez dentro de él no hay pérdida. Es tan minúsculo que solo hay un taburete, siendo éste el tesoro del lugar. Las paredes están llenas cuadros del Madrid y del Atleti, costumbre de muchos bares madrileños con la que no estamos de acuerdo: o eres de alioli o de bravas, pero jamás de braviolis. La decoración la completa un microondas que parece que va a echar a andar en cualquier momento...

Como dice el refranero popular, "allá donde fueres, haz lo que vieres", así que como lo que se estila en el bar son los botellines, pedimos un par de Mahou 5 estrellas. Te preguntan qué aperitivo quieres, buen detalle. Elegimos las bravas, aún a sabiendas de que posteriormente caería una racioncita, pues...¡vaya pintaca! Por 4€ te ponen un platito no muy grande pero con salsa a rebosar, que por cierto salía de una botella de vino de Rueda, cosa que nos encantó y que por lo que vemos debe ser también tradición de la zona.

La salsa es espesa y de color naranja fosforito y en ella se ven restos de pimiento rojo. Está que te rilas, el cesto de pan se quedó tiritando. Las patatas son alargadas y con aristas crujientes, pero están buenas; eso sí, bien salaítas, a la camarera no le tembló el pulso, parecía Antonio Machín con el salero. Dado el tamaño del bar una buena parte del cloruro sódico acabó sobre nuestras cabezas.

SALSA: 9
PATATAS: 7
CANTIDAD/PRECIO: 5'5
OTROS: 6'5

TOTAL: 8

Se vuelve a cumplir la curiosa ley de que cuanto más cutre es el bar mejores son las bravas. Si viviésemos en el barrio, sin duda alguna seríamos parroquianos del lugar.

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Segunda visita (16-5-2014)


No del todo saciados con nuestra visita al bar Anci, aprovechando que andábamos por la zona, no pudimos resistirnos a volver a uno de nuestros grandes descubrimientos: las bravas del Moncayo.

Al ser un día de diario y haber menos gente, nos dimos cuenta de un cartel que dice "aforo máximo 12 personas". Realmente el bar es pequeño, pero contamos 14 y aun quedaba sitio...

Esta vez la salsa era un pelín más clarina pero seguía estando igual de rica. Las patatas bastante más blandas, se deshacían con el palillo. Quizá nos gustaron más la primera vez, por la novedad, pero siguen mereciendo estar en el top.

PD: Todavía no han tenido tiempo de limpiar el microondas :D