Nos desplazamos al oeste de la ciudad en busca del Bar Acueducto, cuyas bravas son famosas entre todos los vecinos del barrio de Aluche. Ya había anochecido, pero lo encontramos fácilmente gracias a su llamativo cartel luminoso de color azul.
La cutrez exterior de bar de barrio se confirma dentro, con su barra de chapa y fotos de raciones "desteñías", entorno perfecto para degustar unas buenas bravas. La primera impresión no fue demasiado buena, ya que a las cañas Amstel les acompañaron unos choricillos que, de secos, parecían dátiles.
Pedimos las bravas al carete precio de 6€, pero eso sí, el camarero vociferó ¡¡¡UNA DE BRAVAS!!!, cosa que se agradece porque esta tradición tan bravera se está perdiendo... El aroma de la salsa nos llegó desde la cocina. Al momento, plato en mesa. Contaban con gran cantidad de salsa, lástima que no hubo pan (ni tenedores, por cierto). Estaba rica, suficiente para hacer carrera en el barrio. Pica mucho y tiene el toque rancio agradable de las buenas bravas de barrio madrileño. Nos recordó bastante a la de La Gloria. Las patatas, con una buena textura y tamaño, tenían un error garrafal que condiciona su nota: estaban sosas.
SALSA: 7'5
PATATAS: 6
CANTIDAD/PRECIO: 4
OTROS: 6
TOTAL: 6'7
Si vivís por esta zona seguramente lo conoceréis, como Chema, nuestro descubridor; si no, no está de más probarlas junto con alguna de sus variadas raciones de pescado y marisco.
