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miércoles, 30 de abril de 2014

BODEGA LA ARDOSA

Bodega La Ardosa Calle Santa Engracia 70, Madrid - Patatas bravas




Las Bodegas La Ardosa son una cadena de tascas castizas fundadas en 1892. Tuvieron gran éxito en su momento, llegando a exister más de treinta en toda la capital. Hoy en día todavía quedan unas cuantas, de las cuales nosotros visitamos la de Santa Engracia. Sus especialidades son las típicas madrileñas, sobre todo la tortilla de patatas. Pero según leímos las bravas también merecían la pena, asi que nos dimos una vuelta por allí.

Ya desde fuera se percibe su solera, con una fachada al estilo de la serie Farmacia de Guardia. Es de esas que ves y piensas "es imposible que las patatas bravas estén malas"...Por dentro las paredes se encuentran llenas de cientos de miles de botellas, la mayoría de vino, aunque también se les escapó alguna de kiwi sin alcohol, muy castiza ella.

Con las cañitas Amstel nos pusieron el típico encurtido que unos aman y otros desprecian. Después pedimos las bravas, por sólo 3 euritos, servidas en un platito pequeño pero lleno hasta los bordes. La salsa es como la bodega, madrileña a más no poder. Nada de tomate, solo caldito de cocido por aqui y pimentoncete por alla. Muy rica y sabrosita. Las patatas estaban muy fritas y crujientes, no son las típicas pero estaban buenas.

SALSA: 8
PATATAS: 7
CANTIDAD/PRECIO: 7
OTROS: 7'5

TOTAL: 7'7

Un sitio más que añadir a la zona de Chamberí. Recomendable para tomas unas cañas por su buen ambiente y su aire castizo.

domingo, 2 de febrero de 2014

LA CHULA DE CHAMBERÍ

La Chula de Chamberí, calle Fernando el Santo, 11 Madrid - Patatas bravas



Volvemos al bravero barrio de Chamberí. La Chula es uno de esos locales tan de moda con las raciones escritas en las paredes, decoración ladrillera, hilo musical y luz tenue donde lo mismo te puedes pimplar unos callos como un buen copazo. Nada más entrar te envuelve ese ambiente chic donde quedarás en evidencia en caso de que un cocodrilo no adorne tu jersey. Y es que las bravas es un aperitivo para todos los bolsillos e ideologías (la sede del PePé está al lado).

Es bastante recogidito por lo que no es fácil hacerte sitio. Pedimos las obligatorias cañas Mahou, muy bien tiradas, aunque dudamos en pillar un vinito dada la amplia oferta de la que disponen. De aperitivo unas olivas mu bien aliñás con su platito para dejar los huesos (detallazo). Normal que el suelo esté impoluto, podrían comerse las bravas en él.

Pedimos la ración de bravas y el atento camarero nos trajo el pan enseguidita en un estrafalario recipiente. Pero para original la presentación de las bravas. Te las ponen en un cucurucho de papel, que a su vez viene dentro de un cesto metálico como los de las freidoras. Todo muy moderno y claro, eso hay que pagarlo: 6€ y es lo más barato.

La salsa es abundante y destaca su aroma entre pimentón y chori. Tiene un sutil toque rancio y cuanto más comes más pican. La verdad que está buena. Las patatas están cortadas en dados pequeños quedando las aristas crujientes pero el interior tierno, en ocasiones demasiado ya que las últimas parecían puré. El cestillo engaña, trae más patatas de lo que parece a simple vista, aunque al final resulta incomodísimo porque no ves lo que pinchas y encima la salsa se queda impregnada en el papel...¡así no hay quién moje!


SALSA: 7'5
PATATAS: 6
CANTIDAD/PRECIO: 5
OTROS: 5

TOTAL: 6'7

Pues eso, unas bravas de casi notable para un local de moda. Si te va este ambiente y te quieres dar un caprichillo, pruébalo.

jueves, 17 de octubre de 2013

LOS CHICOS

Los chicos, Calle Guzmán el Bueno, 33 - Patatas bravas Madrid



Pues en esas que nos plantamos en pleno Chamberí en busca de un bar cuyas bravas nos habían recomendado y que gozan de mucha fama en la zona. Nos encontramos con el típico bar con barra de chapa y con una máquina tragaperras como principal elemento decorativo. En principio, el ambiente propicio para encontrar unas buenas bravas.

Después de un apoteósico aperitivo a base de rica mortadela de aceitunas y unas cañas Amstel, llegó el momento de la ración. Como véis, nos pusieron un plato de los de la abuela no muy grande pero sin escatimar en salsa. El precio, razonable: 4€.

A primera vista tenían una pinta buenísima. Una salsa de color claro, ciertamente casera, y patatas a gajos. Nada podía salir mal...hasta que las probamos. La salsa, si bien muy picante, nos resultó muy insípida. La textura era suave aunque a nuestro gusto le faltaba personalidad. Pero lo que nos mató fueron esas patatas zapateras que parecían llevar fritas desde la Reconquista.

Si a esto le unimos que el trato fue regulero y que nos escamotearon la tapa de la segunda caña, no tenemos más remedio que catearles:

- SALSA: 5,5
- PATATAS: 2
- CANTIDAD/PRECIO: 8
- OTROS: 3

TOTAL: 4'8

En fin, albergábamos tantas expectativas de este sitio que la decepción fue grande.